FORTALEZA
«El Hierro y el Sueño»
Sudor esculpe estatuas de carne y voluntad,
el acero canta bajo el peso de la insistencia.
El espejo devuelve un guerrero,
no de batallas, sino de repeticiones infinitas.
La dieta es plegaria, el dolor, un himno,
cada músculo un verso tallado a fuerza de hambre y luz.
No es vanidad, es la alquimia del esfuerzo:
transformar el polvo del cansancio en oro de venas.
El escenario es el altar donde se quema la duda,
y el cuerpo, ya no tuyo, es poema que el público lee
en silencio, con los ojos muy abiertos.
—Porque el culturismo no es moldearse,
es desbordarse.

